QUIÉNES SOMOS
Imparte los cursos: VICENTA JORGE BARRIO
Licenciada en Derecho. Abogada en ejercicio desde 1978, a través del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid y otros colegios profesionales de España. Experta en diversas técnicas de entrenamiento personal: Dale Carnegie Core Competency Training, Certificate of Archivement Dale Carnegie de Comunicación Eficaz y Relaciones Humanas por Dale Carnegie University, entre otras.
Llevo más de 30 años ejerciendo en todas las ramas del Derecho, con dedicación plena. Siempre me he considerado una abogada con autentica vocación. Durante muchos años ejercí la abogacía de forma desenfrenada, al igual que la mayoría de los compañeros que conozco. Los clientes, los plazos, las providencias, los escritos, la jurisprudencia, absorbían mis días y se encargaban de organizar mi vida por mí, marcando lo que tenía que hacer en cada momento. Casi no tenía tiempo ni de saber si me sentía bien o mal, pero era literalmente imposible hacerlo de otra forma. En mi cabeza no existía la posibilidad de tener cansancio o de ponerme enferma y no me podía permitir que me doliera nada. Mi cuerpo estaba acostumbrado a aguantar todo lo que le echara y cuando la presión bajaba, al vislumbrarse en el horizonte unas pequeñas vacaciones, enfermaba.
Siempre me ha gustado escribir y durante esos días de descanso, llenaba mis cuadernos de buenos propósitos ansiando vivir una vida más gratificante. Bastaba con ponerme camino de Madrid, para que mi corazón empezase a acelerarse, al pensar en todo lo que esperaba encima de la mesa.
Hace unos nueve años, leí un libro que revolucionó mi vida: “El Monje que vendió su Ferrari”, de Robin S. Sharma. Su protagonista no es otro que un abogado, al que un ataque al corazón le hace dar un giro radical a su existencia. El libro me produjo un gran impacto por el paralelismo entre ambos. A mi todavía no me había dado un ataque al corazón, pero no parecía muy lejano que me pudiese ocurrir. Durante un tiempo albergué la esperanza de que todo podría cambiar cuando lo hicieran mis responsabilidades familiares. No sucedió así, pese a que no dejé de aprovechar el más mínimo espacio para leer, asistir a conferencias, cursos y realizar un trabajo personal.
Fue entonces cuando decidí dar un “golpe de estado”, era la única forma de que aquello pudiera parar. Cerré el despacho, quedándome con un reducido volumen de trabajo durante una temporada, y comencé a dedicar mucho más tiempo a mí. Esto supuso una mejora considerable en mi vida, e hizo que empezase a entusiasmarme con la idea de dar un nuevo enfoque al ejercicio de la abogacía.
Continué formándome, ahora de forma intensiva, a través de cursos, talleres y lecturas, que me proporcionaron importantes herramientas de trabajo. Dediqué muchas horas a desprogramar viejos patrones aprendidos y a reconstruir otros nuevos más acordes con mis deseos e intenciones.
Fui investigando cómo podría aplicar todo ese material al quehacer diario de nuestra profesión, para alcanzar el cambio que empezaba a vislumbrar. Pronto experimenté en mí misma los efectos de ese trabajo y fui adquiriendo la certeza de que, cualquier cosa que nos propongamos, es posible, si lo hacemos desde nuestro interior, si lo hacemos utilizando el inestimable potencial que habita en nosotros.
Estos años de aprendizaje y trabajo me han llevado a desarrollar las herramientas necesarias para que todos los abogados podamos afrontar esta profesión con un enfoque más pacífico, sosegado, gratificante y compatible con una vida privada satisfactoria.
Esta es una invitación para aquellos que vayan a dedicarse a la práctica de la abogacía y quieran, ser dueños de su propio destino desde el principio. Es también un llamamiento para los valientes, para aquellos abogados que no se sientan a gusto con su trabajo y con su vida y se atrevan a apostar por otras formas de ejercer la abogacía, en consonancia con sus deseos más profundos.
Se trata de realizar un trabajo personal que requiere perseverancia y una firme convicción para llevarlo a cabo. Será un placer disfrutar con vosotros de esta aventura. Desde nuestra propia experiencia sabemos que vuestro esfuerzo será recompensado.